martes, 9 de octubre de 2007

Popocatépetl e Iztaccíhuatl, leyenda azteca

Los pueblos del valle de México estaban cansados de la opresión del gran emperador azteca, a quien debían obedecer y rendir tributo. Por eso, un día el cacique de Tlaxcala decidió libertar a su pueblo y empezó una terrible guerra entre aztecas y tlaxcaltecas.La princesa Iztaccíhuatl, de juvenil belleza, era hija del cacique de Tlaxcala. Popocatépetl, uno de los principales guerreros de este pueblo, le profesaban un amor inmenso. Antes de ir a la guerra, Popocatépetl pidió al padre de Iztaccíhuatl la mano de ella si triunfaba. El cacique de Tlaxcala aceptó el trato.Popocatépetl venció en todos los combates y regreso triunfante a su pueblo, pero al llegar, recibió una noticia terrible la hija del cacique había muerto.
Ofuscado, Popocatépetl tomó en sus brazos a Iztaccíhuatl y empezó a subir montañas y montañas, cargando el cuerpo de su amada.
Al llegar cerca del cielo, la tendió en la cumbre y se arrodilló junto a ella. La nieve cubrió sus cuerpos, formando los grandiosos volcanes que se erigen en la lejanía del valle mexicano.
El Iztaccíhuatl es conocido también como "La mujer dormida"