miércoles, 3 de octubre de 2007

Nocturno

Me tendí, como el llano,
para que aullara el viento.
Y fui una noche entera
ámbito de su furia y su lamento.
¡Ah! ¿quién conoce esclavitud igual
ni más terrible dueño?
En mi aridez, aquí, llevo la marca
de su pie sin regreso.

Rosario Castellanos